La figura mítica del vampiro sirve para aludir a muchísimos temas, en especial desde que a finales del siglo XIX, el escritor Bram Stoker la utilizó como materia prima para su monumental novela “Drácula”. Esto se profundizó más aún en el caso del cine, donde las continuas revisiones casi la saturaron. Así, el vampiro y su ontología funcionó como puente para establecer miradas y reflexiones sobre temáticas que van desde los traumas y los miedos propios de la condición humana, hasta el progreso, el capitalismo y las relaciones de poder.


































