“Primero me ducho, después me examinan”. Fernando Parrado tenía tan solo 23 años de edad y venía de pasar más de dos meses en las condiciones más adversas posibles, a punto de perecer congelado y sin alimento en la Cordillera de los Andes. A partir de estas palabras, reproducidas por El Litoral el 23 de diciembre de 1972 bajo el título “Odisea vivida”, Parrado se convertía en uno de los sobrevivientes de la llamada “Tragedia de los Andes”, un incidente ocurrido a finales de 1972 que conmovió profundamente a la opinión pública.

































