“Soy completamente normal”. Esa es la revelación más escalofriante de “La zona de interés”, la película de Jonathan Glazer que se figura entre las nominadas a los Globos de Oro. Esta afirmación del comandante de un campo de concentración nazi pone de manifiesto aquel concepto de la “banalidad del mal” que concibió Hannah Arendt cuando analizó en un ensayo al ex criminal de guerra Adolf Eichmann. Quiere decir que el Holocausto, la más grande atrocidad del siglo XX y de la historia de la humanidad, no fue solo la obra de despiadados monstruos, sino de militares y burócratas obsesionados por la eficiencia, que luego de cumplir su horroroso trabajo vivían (o trataban de hacerlo) una vida común y corriente junto a sus familias.


































