No son sus credenciales artísticas las que hacen de “Willow” un film querido por aquellos que transitaron la década de 1980 como espectadores de cine. No posee el ingenio y el humor de “La princesa prometida” (1987), la potencia visual de “Leyenda” (1985), la atmósfera perturbadora de “Excalibur” (1981) o un villano tan encantador como el que compuso David Bowie en “Laberinto” (1986). Sin embargo, gana puntos gracias a la nitidez y el carisma de sus personajes, que eluden el estereotipo gracias a los matices: el valiente Willow Ufgood (Warwick Davis); el bravo Madmartigan (Val Kilmer); la bellísima Sorsha (Joanne Whalley), la malvada reina Bavmorda (Jean Marsh) y el terrorífico general Kael (Pat Roach).



































