El teórico español Ramón Zallo caracterizó a las industrias culturales como aquellos sectores de la economía que producen, distribuyen y comercializan bienes y servicios culturales en los cuales el valor que prevalece es el simbólico. Estas industrias se ubican en la compleja intersección de la cultura, la economía y la tecnología, y son centrales en la creación de identidades y en la generación de sentido de un grupo social determinado.


































