Mientras México lloraba la muerte de uno de los últimos mitos de la canción mexicana el pasado 28 de septiembre, el cadáver de José José asistía todavía caliente a las últimas batallas de su familia. Una lucha mediática protagonizada por los hijos del cantante —dos de su segunda esposa y una de la última—, conscientes de que la mayor herencia de un padre arruinado no figuraría en el testamento, sino en los minutos que pudieran sacar de la pequeña pantalla.































