Sobre el arte de la comunicación no verbal, Pisso aclaró: “No existe un gesto que de manera aislada signifique que la persona está mintiendo, como tampoco existe el músculo de la mentira. Lo que se puede divisar con la comunicación no verbal son una serie de pautas que, correctamente aplicadas, derivan en una incongruencia comunicacional”. Y continuó: “Cuando una persona está mintiendo comienzan a suceder una serie de alteraciones comportamentales de su línea base. Es decir que se observa un cambio en su manera de actuar común y corriente. ¿La persona normalmente se lleva la mano a la cara cuando habla o más bien las deja quietas? ¿Habla demasiado lento o rápido? ¿Tiende a mover las manos o más bien las deja quietas? Esos comportamientos como también la parte psicofisiológica, tienden a modificarse. Los que hablan lento, tienden a apresurar la velocidad. Los que tienen la voz grave tienden a agudizarla, los que no se llevan la mano al rostro tienden a hacerlo, pero como dije anteriormente, ninguno de estos gestos aislados puede ser tomados como ‘gestos de mentira’, debemos tener en cuenta el contexto, la combinación y la congruencia de todos estos movimientos para detectar incongruencias”.