-No creo tener una influencia europea ni francesa, ya venía con esta curiosidad desde aquí nomás. Guatimozín, provincia de Córdoba, donde con mis trece años estaba con el winco en la siesta intentando sacar un arreglo de Lucho González de “Dios y el Diablo en el taller”, tema del genial Adrián Abonizio que cantaba Juan Carlos Baglietto. Siempre he tenido una oreja atenta para el tango, el rock, nuestro rock que es único en el mundo, nuestro folclore, pero también la bossa-nova, el samba, el candombe, o la guaracha y me llama mucho la atención los grandes solistas de jazz, el flamenco, Sting con The Police, Bob Marley. Viviendo en Buenos Aires toqué blues en un trío durante un año todos los viernes y domingos en el Samovar de Rasputín en la Boca. Algo de todo eso queda, si escuchas la melodía de “Mi medio limón”, ahí está el blues, es una guajira blues, entonces siempre estoy con una oreja atenta, el resumen podría ser “si suena bien, está bien”.