Entre las películas nominadas al Oscar de 1981 aparecían dos que quedaron impresas con fuerza en el imaginario colectivo. Una era “Carrozas de fuego”, cuya banda sonora pasó a ser un emblema de los logros deportivos. La otra, “Los cazadores del arca perdida”, redefinió el género de aventuras e introdujo a uno de los héroes más perdurables del cine comercial, el arqueólogo Indiana Jones, interpretado por Harrison Ford.































