En su nueva novela, que editó Tusquets, la escritora Paula Puebla no se amilana ante la complejidad de lo que plantea. Todo lo contrario, se compromete a fondo con todos los puntos de vista posibles que admiten la maternidad, la subrogación de vientres y el proceso de construcción de la identidad. En efecto, las tres mujeres que comparten el protagonismo de “El cuerpo es quien recuerda” están atravesadas por estas temáticas pero no se quedan, ni mucho menos, en la superficie. La joven Rita quiere saber su origen aunque eso le cueste la soledad. Nadiya se dedica a parir bebés en Ucrania para otras familias del mundo y establece un vínculo con sus pares. Y Victoria, exmodelo, teme el paso del tiempo y descarga su frustración en quienes la rodean. Cómo señala la sinopsis del libro, los personajes “exploran miserias propias y meten el dedo en llagas ajenas”. La propia escritora lo sintetizó en una entrevista concedida a este medio: “esas tres voces conforman un prisma de la misma historia. Si bien cada una tiene su parte en la novela, están contando la misma historia cada una desde su lugar, su país, su identidad y su posición. Aún en la diferencia, ellas tres son parte de lo mismo”.


































