Uno se va de la música, pero el músico nunca se retira de la persona. Soy de naturaleza, de nacimiento, músico; por lo tanto intenté otros caminos: siempre existen influencias externas que penetran en tu camino, con debilidad de los años, la poca experiencia. Soy de San Justo, a 100 kilómetros de Santa Fe, y estaba solo. Mis padres siempre me apoyaron, pero llega un momento en que el fuego amigo está muy cerca: “Te vas a morir de hambre, esto no es”, y me metí en ingeniería química: hice dos años y dije “no, me voy, esto no es lo mío”. Y siguió mi carrera en la música; me dije: “Prefiero ser un tipo pobre y no un pobre tipo”. Después la historia ya la conocen: todo fue muy bueno, siempre para adelante, sin volver: siempre tuve una sola opción en mi vida. No sé si es una virtud o un defecto.