¿Por qué hay películas a las cuales se vuelve una y otra vez y el tiempo no parece hacerles mella? ¿Qué las hace únicas e irrepetibles? ¿Qué les confiere el aura de inmortalidad? No hay una única respuesta a estos interrogantes. Lo cierto es que la propuesta de los programadores de Cine Club Santa Fe de incluir en su programación semanal un “tour de clásicos” es bienvenida. No sólo porque permite revisar obras que, por diversas razones, quedaron grabadas en la memoria. Sino porque ofrece, al mismo tiempo, hacerlo en un marco tan propicio como el del cineclubismo, que además de ver, brinda la oportunidad de reflexionar.


































