“Mi poesía tiene un compromiso social y político, mejor dicho, revolucionario. He sido poeta, sacerdote y revolucionario”. Así se autodefinió Ernesto Cardenal cuando le otorgaron el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía. Había nacido el 20 de enero de 1925 en Nicaragua, hace justo 100 años, y cultivó un estilo sustentado en el verso libre, que elude las estructuras rígidas y tradicionales de la poesía clásica. “Como latas de cerveza vacías y colillas de cigarrillos apagados, han sido mis días. Como figuras que pasan por una pantalla de televisión y desaparecen, así ha pasado mi vida”, escribió.



































