A partir del primer día de 2025, dos personajes fundamentales de la narrativa gráfica, Popeye el marino y la primera versión de Tintín, pasaron al dominio público. Este hecho tiene, al menos, dos aspectos que se deben colocar en la balanza. En primer lugar, es auspicioso en la medida en que abre nuevas oportunidades para la creatividad. Pero, a la vez, plantea preguntas sobre el alcance que tienen en la cultura popular.

































