Y también en la red, ayudando a que crezcamos. Porque empiezo a ver que todo este sistema del que hablamos es el que nos deja afuera. Todo se conecta: estábamos hablando de Spotify, son todos los sistemas de opresión, y vamos quedando al Productoras musicales no hay: es un rol de mucho poder totalmente conquistado por las masculinidades, por los varones. Y nos cuesta: si bien hay mucho avance en la Argentina, en Buenos Aires especialmente, en como avanzó el feminismo, el sonido todavía es una profesión que todavía no está balanceada, no está equilibrada; hay mucha desigualdad. Dije: “Voy a hacer algo por esto, me siento mejor haciéndolo por esto que haciendo mi música”, que lo veía todo muy ego.