Cuando, en el ocaso del siglo XX, el realizador neozelandés Peter Jackson comenzó a trabajar en las traslación a la pantalla de la ambiciosa trilogía de J.R.R. Tolkien con actores, muchos dudaron de los resultados. Es que la Tierra Media, la colosal creación del autor británico, en la cual sitúa a sus personajes y los sucesos que los rodean, parecía vedada únicamente a los dominios de la imaginación o al terreno menos acotado de los dibujos animados. Sin embargo, el resultado final, cuya primera entrega llegó se estrenó hace casi dos décadas a finales de 2001, dejó estupefactos a propios y ajenos.


































