Los seguidores de Foo Fighters comenzaron a llenar el viernes por la noche el recinto del Stereo Picnic, un festival de música que se celebró a las afueras de Bogotá. Se agolpaban alrededor del escenario en el que iba a tocar una de las bandas más emblemáticas de rock. Poco antes, en otro lado de la ciudad, el centro de emergencia recibió una llamada de teléfono que alertaba de que un huésped alojado en un hotel sufría un profundo dolor en el pecho. Cuando llegó la ambulancia el hombre estaba inconsciente. Trataron de reanimarlo, pero no lo consiguieron. Un médico declaró la muerte de Taylor Hawkins, de 50 años, el carismático batería de la banda estadounidense. El concierto nunca llegó a celebrarse.































