Es imposible pensar la historia del cine documental del siglo XX sin aludir a Frederick Wiseman, ese observador paciente que convirtió las instituciones en escenarios donde las sociedades se miran a sí mismas.
El ciclo comienza el 1º de abril en el Foro Cultural Universitario con la proyección de "At Berkeley" y continuará con otros clásicos del gran documentalista estadounidense. ¿Quién era este reconocido cineasta que falleció en febrero?

Es imposible pensar la historia del cine documental del siglo XX sin aludir a Frederick Wiseman, ese observador paciente que convirtió las instituciones en escenarios donde las sociedades se miran a sí mismas.
En Santa Fe, la Cinemateca de la Universidad Nacional del Litoral iniciará su temporada con un homenaje al documentalista estadounidense, valorando su particular forma de mirar el mundo.
El ciclo marca el inicio de las proyecciones de ese espacio y propone revisar algunas de las películas más importantes del director, fallecido hace pocos días, el 16 de febrero a los 96 años, después de una carrera monumental con más de cincuenta películas.
Las funciones dedicadas a Wiseman se realizan los miércoles desde el 1º de abril a las 18 en el Foro Cultural Universitario de Santa Fe (9 de Julio 2150).
El ciclo comienza con "At Berkeley", un documental sobre la Universidad de California, donde el cineasta analiza el funcionamiento interno de la institución, desde las decisiones administrativas hasta la vida cotidiana de los estudiantes.
“Curiosamente, en momentos en que la UNL comienza una nueva gestión, puede ser interesante ver cómo se dirige y orienta una universidad tan prestigiosa como Berkeley”, explicaron desde la organización, en referencia a la reciente asunción de Laura Tarabella como rectora.
La programación continúa con "Model", sobre una agencia de modelos publicitarios de Nueva York, y culmina con "Law and Order", donde Wiseman observa el trabajo policial en Kansas, mostrando la violencia institucional y los momentos cotidianos.
La elección de las piezas obedece a que Wiseman dedicó su filmografía a estudiar instituciones (escuelas, hospitales, tribunales, cárceles, universidades) porque entendía que en esos "microcosmos" se podían ver las tensiones y estructuras de la sociedad contemporánea.
Wiseman fue uno de los grandes representantes del documental observacional. Su cine rechazaba la narración explicativa y la voz en off tradicional, ya que era consciente de que la realidad hablaba por sí misma.
El crítico Diego Brodersen escribió en Página 12 que "en las películas de Wiseman jamás se escucha una voz en off explicativa (o de otra índole), ya que es la propia realidad y los sujetos que desfilan delante de la cámara quienes sientan las bases del sentido que, durante el proceso de montaje, adquieren toda su dimensión".
Ese método también se reflejaba en su forma de trabajar. Carmen V. Albert y Juan Esparza, en la revista Camera & Light, explicaron que el director evitaba largos procesos de investigación previa y prefería descubrir la película durante el rodaje.
El propio Wiseman afirmaba: "visito solo medio día el lugar que forma parte del tema de la película, porque la investigación es el rodaje. No me gusta estar presente y no estar preparado para filmar lo que está ocurriendo porque, si estoy allí investigando y algo interesante está pasando y no estoy listo para filmarlo, se pierde para siempre".
Uno de los aspectos interesantes del cine de Wiseman es su concepción del montaje como una forma de escritura. Harrison Smith señaló que, aunque sus películas mostraban personas reales en situaciones reales, el director sostenía que la edición convertía sus filmes en obras de ficción.
La selección y el orden de las escenas, el ritmo y las asociaciones entre imágenes terminaban construyendo una narrativa. En ese sentido, el montaje funcionaba como la estructura de una novela o una obra teatral.
Este procedimiento puede verse claramente en "Titicut Follies", donde una de las secuencias más recordadas intercala la alimentación forzada de un interno psiquiátrico con imágenes de su cadáver siendo preparado para el entierro, una construcción cinematográfica que revela la potencia narrativa del montaje documental.




