A fines de la década de 1980 Woody Allen se encontraba en la cresta de la ola. No solo era un cineasta valorado por público y crítica gracias a obras como “La rosa púrpura de El Cairo” y “Hannah y sus hermanas” sino que había demostrado su perfeccionismo obsesivo: en “Septiembre” (1987), quedó insatisfecho con su primera versión de la película y la rodó de nuevo reemplazando a algunos actores. En marzo de 1988 el periodista de Clarín, Daniel Ulanovsky Sack, lo entrevistó en su oficina, cercana al Central Park neoyorquino.


































