Un grupo de abuelos colocando sus manos al calor de una estufa; otro, compartiendo unos mates calentitos, y otro, sentado al sol constituían, alrededor de las 10.30 de la mañana, algunas de las imágenes que podían observarse en el Hogar Amor y Esperanza de la Ley 5.110, ubicado en pasaje Gobernador Leiva al 8300.
A esta altura del año, todos los años, la institución es visitada por El Litoral. Es que allí se aloja, además de personas mayores que perciben una pensión de la Ley 5.110, a los abuelos que se encuentran en situación de calle y recurren a ese lugar en búsqueda de un lugar calentito donde vivir.
Del año pasado a éste, lo que más les llama la atención a quienes lo administran es la cantidad de personas jóvenes, de entre 30 y 40 años, que está en situación de calle y llega hasta la institución con la única intención de pasar la noche bajo un techo y, de ser posible, bajo una frazada.
Quedan tres lugares
El hogar de la Ley 5.110 no es un refugio ni un lugar donde pasar la noche, de ahí que la Municipalidad no derive allí a los abuelos que encuentre durmiendo en la calle y pretendan pasar la noche en un lugar, sino a quienes se dispongan a quedarse a vivir. Esto implica, por parte de ellos, que dejen la calle y acepten ciertas normas de convivencia.
Estela Maris Torres, la directora de la institución, manifestó que actualmente hay 37 abuelos en el hogar. De esa cantidad, 7 que se encontraban en situación de calle llegaron en los primeros días de frío aceptando las condiciones. “Amor y Esperanza tiene una capacidad para 40 personas, o sea que nos están quedando 3 plazas libres. La suma de personas que podemos recibir, además de la disponibilidad de camas, tiene que ver con el número de gente que puede brindarles atención. No es cosa de traer adultos mayores sabiendo que no se los va a poder contener y atender como corresponde”, dijo la directora.
Consultada sobre el convenio que tiene la institución con la Municipalidad, la mujer explicó que consta en darle alojamiento, atención médica, alimentaria y vestimenta a una plaza de 20 abuelos en situación de calle que deciden dejarla para comenzar en el hogar una nueva vida.
Si bien todas las vacantes del convenio están ocupadas, aún están disponibles 3 lugares que, de necesitarse, se utilizarían para los abuelos que están en la calle, siempre y cuando acepten las condiciones del lugar. Cabe señalar que aquellos que sólo quieren pasar la noche en un lugar son llevados por la Municipalidad a un refugio dispuesto en el Sayago.
Jóvenes en la calle
Estela Maris Torres aprovechó el diálogo con El Litoral para manifestar una gran preocupación que tiene y ante la cual reconoce no saber qué hacer: la cantidad de personas jóvenes, de entre 30 y 40 años, que se encuentra en situación de calle.
“Todos los días viene alguien a pedirnos para poder pasar la noche; muchos son jóvenes. Pero acá no les podemos dar respuesta porque nuestro objetivo son los adultos mayores; ¿qué hacemos si les damos alojamiento y justo llega un abuelo? Tenemos un enorme compromiso y voluntad de trabajo, pero nuestra mirada es hacia la gente mayor.
Lamentablemente, no le podemos dar respuesta a todas las personas que están en la calle”, manifestó la directora. Y finalizó: “Hay gente en situación de calle durante todo el año, pero empezamos a mirarlos y a verlos en invierno. La verdad es que eso debería revertirse. Tendrían que crearse más hogares que atiendan la problemática de la gente de la calle, sobre todo porque cada vez son más y porque las instituciones que hay no dan abasto”.


































