A principios de la década de 1930, se vivía una especie de efervescencia a nivel mundial en torno a la aviación. Sobre todo, porque era un momento de rápidos avances en la ingeniería aeronáutica. Los aviones mejoraban a toda máquina en términos de velocidad, autonomía, y seguridad, a pesar de que los accidentes aéreos eran muy frecuentes. La introducción de aeronaves más modernas, como el Douglas DC-3, revolucionaron el transporte aéreo a través de vuelos más largos y cómodos.




































