La noche del 14 de marzo de 1941, la Luftwaffe nazi sobrevoló la ciudad británica de Leeds dejando una lluvia de bombas incendiarias y explosivas. Una de ellas cayó en el museo arqueológico de la ciudad, destruyendo dos de las tres momias expuestas. La única superviviente fue la momia de Nesiamón, un sacerdote egipcio que vivió hace unos 3.000 años en el templo de Karnak, cerca del actual Luxor, durante el reinado del faraón Ramsés XI. Nesiamón dedicó su vida a recitar oraciones y a cantar al dios Amón. En su libro La maldición de las tumbas de los faraones, el egiptólogo Paul Harrison cuenta que algunos visitantes del Museo de Leeds han tenido visiones de matanzas, incendios y criaturas de ultratumba ante el sarcófago del sacerdote.


































