Caras pintadas. Sombreros y gorras celestes y blancas. Banderas y camisetas argentinas en las calles del microcentro porteño durante la mañana de este lunes. Incluso dentro de la Casa Rosada varios periodistas acreditados vestían la camiseta que representa al equipo de fútbol nacional. La expectativa era una sola: ¿dónde festejarían los jugadores con la gente? ¿Llegarían hasta la Casa de Gobierno? Desde el oficialismo se manejó todo con cautela y se reconocía que a la pelota, justamente, la tenían los nuevos campeones del mundo.


































