El camión partió pasadas las 18H00 locales hacia su destino final en la Chapada dos Guimaraes, la ciudad donde se encuentra el santuario de elefantes de unas 1.200 hectáreas en el Mato Grosso. El viaje duró 4 días, por lo que se hicieron varias paradas en el camino, y en cada parada Mara sorprendó a los lugareños. Mara viaja despierta y no puede abandonar la caja en ningún momento, es monitoreada en forma permanente por parte del equipo técnico que le ofrece compañía, le habla, le hace mimos y le brinda agua y alimentos: la elefanta se alimenta con 1.000 kilos diarios de verduras, forrajes y cañas. Pesa unos 5.500 kilos, mide 5 metros de largo, 2 metros de ancho y 3 metros de alto. Durante el trayecto fue alimentada, mimada y aseada para hacer que su traslado sea más agradable .