Todos lo hemos vivido: empieza una canción y, de repente, la pierna se menea casi por sí sola. La influencia de la música en el cerebro y el cuerpo es un campo de investigación en constante crecimiento desde hace décadas. Hace tiempo que se ha demostrado que la música puede desencadenar sentimientos de felicidad, se utiliza en terapias y puede reducir el ritmo cardíaco. El Instituto Max Planck de Estética Empírica acaba de publicar el estudio "Melodías virales", que examina el comportamiento de los oyentes durante la pandemia.



































