El Paraná no pasa: permanece. Late, se ensancha, se contrae, susurra. Es una respiración antigua que nunca repite la misma bocanada. En ese pulso interminable, el Parque Nacional Islas de Santa Fe se dispone a abrirse como un libro húmedo el domingo 1 de febrero, de 10 a 18, para anticipar la llegada del Día Mundial de los Humedales. No habrá solemnidades, sino una comunión silenciosa entre cuerpos, agua y viento: caminar sobre una tierra que parece flotar, escuchar cómo las raíces conversan con la corriente y dejar que el calor reverbere entre los ceibos como un tambor invisible.


































