Este fenómeno se comenzó a observar desde la invención del telescopio y sólo fue visible en el hemisferio occidental. “En América se vió muy bien, y en algunas partes de Europa sobre el final” apuntó Tablón. Asimismo, destacó la importancia del fenómeno ya que “no sólo sirve para confirmar las leyes de Kepler sino también para evaluar el tamaño del Sol (conociendo el de Mercurio), y en su momento contribuyó para determinar la distancia Tierra - Sol, en lo que se denomina ‘unidad astronómica’, de 150 millones de kilómetros”.