Un momento esperado por la familia de Bastián Jerez, el niño de 8 años que sufrió heridas de gravedad en un accidente de tránsito en Pinamar, comenzó a concretarse este lunes con el traslado desde la ciudad de Mar del Plata hacia una clínica en San Justo.
El operativo, coordinado con personal médico especializado, se realiza luego de semanas de cuidados intensivos y mejoras en su estado de salud que habilitan una nueva fase en su recuperación.
El operativo, coordinado con personal médico especializadoVuelo sanitario
El traslado de Bastián se efectúa en un vuelo sanitario de alta complejidad, que partió desde el Aeropuerto de Mar del Plata pasado el mediodía con destino al Aeródromo de La Matanza, en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Se estima que el avión aterrice cerca de las 14.20, aunque estas cifras pueden variar según las condiciones climáticas y la logística del transporte.
Durante el viaje, el pequeño está acompañado por su madre, Macarena Collantes, y un equipo especializado compuesto por un médico y un enfermero. Además, se movilizan ambulancias de UTIM (Unidades de Terapia Intensiva Móviles) para garantizar apoyo tanto en el punto de partida como en el destino final del traslado.
El destino del vuelo es el Hospital Italiano de San Justo, donde profesionales de la salud esperan al niño para iniciar un plan de rehabilitación neurológica postraumática. Este tipo de tratamiento especializado suele ser clave para pacientes que han sufrido traumatismos severos, ya que busca recuperar funciones motoras y cognitivas que pueden haberse visto afectadas tras el accidente.
El traslado de Bastián se efectúa en un vuelo sanitario de alta complejidadLa decisión de trasladar a Bastián se basa en parte en los progresos observados en las últimas semanas. El niño estuvo internado casi un mes en Mar del Plata tras el choque que involucró a un vehículo UTV y una camioneta Volkswagen Amarok en la zona de dunas de Pinamar.
Su evolución clínica incluyó varias cirugías, y en las últimas jornadas se registraron mejoras que permitieron planificar la derivación con mayor seguridad.
Señales de mejoría y expectativas de la familia
Un punto de inflexión en la recuperación de Bastián fue cuando logró despertar del estado de coma en el que se encontraba tras el accidente, un avance que la familia describió como profundamente emotivo. Su madre relató que el niño pudo reconocer a sus padres y familiares cercanos, lo que representó una señal alentadora para quienes lo acompañan en este proceso.
Desde el principio, la familia había expresado su deseo de agilizar el traslado a un centro médico cercano a su lugar de residencia para facilitar la continuidad del tratamiento y permitir un entorno más propicio para la estimulacion neurológica temprana.
La autorización de IOMA y la logística organizada por la provincia de Buenos Aires hicieron posible que este traslado se concretara este lunes.
El equipo interdisciplinario que lo recibirá en San Justo está preparado para abordar la rehabilitación de forma integral. Este plan comprende distintas terapias y cuidados que combinan la estimulación física, cognitiva y emocional, fundamentales en casos de traumatismos craneales y otras lesiones asociadas al accidente.
Según fuentes médicas vinculadas al caso, la evaluación constante de la estabilidad clínica del menor fue un factor decisivo para esta etapa.
La evolución favorable observada en su estado de salud durante las últimas semanas permitió que los profesionales consideraran seguro iniciar el traslado aéreo, que siempre está sujeto a la estabilidad del paciente y a las condiciones meteorológicas.
Historia clínica del accidente y seguimiento médico
Bastián resultó gravemente herido tras un choque ocurrido en la zona de dunas de Pinamar, cuando el vehículo en el que viajaba impactó con otro de mayor porte. Desde ese momento, el niño fue atendido inicialmente en hospitales de la zona y, dada la complejidad de sus lesiones, fue trasladado a Mar del Plata para recibir atención especializada en terapia intensiva.
El parte médico difundido en semanas anteriores reflejó la gravedad del cuadro y la necesidad de múltiples intervenciones quirúrgicas. En una de sus últimas cirugías, los profesionales reemplazaron una válvula de derivación externa por una ventrículo-pleural para mejorar el manejo del líquido cefalorraquídeo, una intervención calificada como satisfactoria y fundamental para su estabilidad clínica.
La evolución estable y la aparición de señales de recuperación, como la respiración espontánea y la respuesta a estímulos, también fueron registradas en informes previos difundidos por fuentes médicas vinculadas al caso. Aunque su pronóstico sigue siendo una razón de seguimiento estrecho, los avances han permitido planificar el traslado que abre una nueva etapa de cuidados.
El traslado de Bastián Jerez hacia una clínica en San Justo representa no sólo una logística compleja de atención sanitaria sino también un paso significativo en el largo proceso de recuperación del menor. Con su familia a su lado y un equipo de profesionales esperándolo, esta etapa ofrece expectativas renovadas en el camino hacia la rehabilitación y la mejora sostenida de su estado de salud