Desde la perspectiva económica, este impacto en el flujo de visitantes, reflejado en una ocupación hotelera del 94%, representa el nivel más alto de 2025, no solo permite que la Ciudad siga posicionándose como sede de grandes eventos en Latinoamérica, sino que también genera un efecto multiplicador en la hotelería, la gastronomía, transporte y otros consumos.
































