Desde afuera parece el mismo lugar que desde hace 10 años marca el pulso cervecero de la ciudad, pero cuando entrás, te das cuenta de que cambió todo. Luego de meses en proceso de renovación, el Patio de la Cervecería Santa Fe reabrió sus puertas, la cerveza volvió a fluir por el cervezoducto que atraviesa las alturas de calle Calchines y los fanáticos del liso vuelven a tener su lugar de referencia.

































