Takaichi se juega su futuro en Japón y tendría mayoría para la “reconstrucción”
La primera ministra disolvió el parlamento a meses de asumir y salió en busca de una mejor posición legislativa. Los recortes para mayor gasto en defensa como principal bandera.
Takaichi se juega su futuro en Japón y tendría mayoría para la “reconstrucción”
“Me juego mi futuro político como primera ministra en estas elecciones. Quiero que el público juzgue directamente si me confiará la gestión del país”, había expresado Sanae Takaicihi, primera ministra de Japón, durante el anunció de disolución del parlamento que convocaba a elecciones.
Este domingo los japoneses irán a las urnas y, según el promedio de encuestas, confiarán en la candidata del Partido Liberal Democrático (PLD) y le otorgarían la cantidad de votos que no sólo representarían el triunfo, sino también el acceso a una mayoría absoluta y dos tercios en la Cámara Baja.
Sanae Takaichi, preimra ministra de Japón. Crédito: Kyodo
Takaichi había asumido el el 21 de octubre de 2025 tras la renuncia de Shigeru Ishiba ante la derrota en los comicios de la Cámara Alta y ciertas presiones internas del partido. Con este contexto del PLD y una serie de crisis japonesas que van desde la natalidad hasta la tensión militar, la primera ministra necesita un “empujón” para avanzar con su gestión.
En segundo lugar de las elecciones, tomando de referencia las cifras estimativas, quedaría la Alianza de la Reforma Centrista con Yoshihiko Noda a la cabeza, la actual segunda fuerza con más cercanía en cantidad de escaños y que perdería un número de peso este fin de semana.
Yoshihiko Noda de la Alianza de la Reforma Centrista. Crédito: REUTERS/Kim Kyung-Hoon
Las promesas y la búsqueda de Takaichi
La primera ministra Takaichi ha dejado de lado la ambigüedad estratégica nipona para abrazar dos ejes que despiertan tanto fervor como suspicacia: su incondicional alineamiento con Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y una postura beligerante respecto a Taiwán.
La relación entre la japonesa y el estadounidense ha trascendido lo protocolar para convertirse en una narrativa de campaña. La premier no ocultó su admiración por el estilo transaccional y directo de Trump, a quien llegó a proponer para el Premio Nobel de la Paz.
Sanae Takaichi junto a Donald Trump el pasado 28 de octubre. REUTERS/Evelyn Hockstein
Bajo la promesa de una "nueva era dorada", Takaichi busca importar el modelo de "seguridad económica" de Washington, comprometiendo un aumento del gasto en defensa que alcance el 3% del PBI. Esta "adoración", como la define la oposición, es su carta para garantizar que, ante cualquier crisis, el paraguas protector de EE. UU. no se cerrará.
Dentro de las promesas se encuentran la suspensión durante dos años de un impuesto del 8% al consumo de alimentos que reduciría los ingresos del Gobierno en 5 billones de yenes (32.000 millones de dólares aproximadamente) al año, según estimaciones del gobierno.
El punto de mayor fricción es su retórica sobre Taiwán. Takaichi ha roto décadas de silencio diplomático al afirmar que la supervivencia de la isla es equivalente a la de Japón. Esta postura ha provocado la ira de Pekín, que responde con represalias económicas y advertencias militares.
Incluso el propio Trump, en su pragmatismo, le habría sugerido "mesura" para no dinamitar sus propios acuerdos comerciales con China, creando una tensión paradójica: una Takaichi que parece ser más "trumpista" que el propio Trump en su halconismo asiático.