La reciente ofensiva relámpago de Azerbaiyán que provocó un éxodo de la población armenia de Nagorno Karabaj puso en evidencia el complejo entramado de intereses internacionales sobre esta región del Cáucaso y puede reconfigurar las relaciones de forma tal que Rusia pierda influencia, la Unión Europea (UE) gane espacio como mediador, en un delicado juego de equilibrio por su interés energético, mientras Turquía profundiza su rol de peso pesado. El avance militar lanzado el 19 de septiembre le permitió a las fuerzas azerbaiyanas hacerse con el control efectivo de la zona ubicada dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente y las autoridades de la república de Nagorno Karabaj, autoproclamada hace tres décadas y llamada por los armenios como Artsaj, anunciaron que será disuelta a partir del próximo 1 de enero.


































