Lo que parecía una jornada habitual de tránsito en la autopista A14, en el sur de Italia, se transformó en el escenario de un asalto criminal sin precedentes.
Un grupo de delincuentes fuertemente armados interceptó un camión blindado en las cercanías de Bríndisi. Utilizaron clavos, vehículos incendiados y ráfagas de fusil para concretar el asalto.

Lo que parecía una jornada habitual de tránsito en la autopista A14, en el sur de Italia, se transformó en el escenario de un asalto criminal sin precedentes.
Un grupo comando, compuesto por al menos diez personas, ejecutó un golpe perfectamente coordinado contra un camión blindado de la empresa de seguridad Ivri, logrando alzarse con un botín que, según estimaciones preliminares, superaría los dos millones de euros.
El hecho ocurrió en el tramo que une las localidades de Canosa di Puglia y Cerignola. Los delincuentes, vestidos con uniformes que simulaban ser de la Policía y equipados con fusiles de asalto AK-47, montaron un operativo falso que obligó al transporte de caudales a detener su marcha.
Lo que siguió fue una secuencia de violencia y precisión técnica que los testigos describieron como "digna de una superproducción de Hollywood".
Para asegurar el éxito del golpe y bloquear cualquier intento de persecución, la banda utilizó una táctica de pinzas: incendiaron varios vehículos en ambos sentidos de la autopista y arrojaron cientos de clavos sobre el asfalto.
El humo negro y las llamas actuaron como una barrera infranqueable para las fuerzas de seguridad locales, mientras los delincuentes procedían a abrir el blindado utilizando cargas explosivas de alta precisión.
Durante el ataque, los delincuentes abrieron fuego contra el camión para intimidar a los guardias, aunque afortunadamente no se registraron heridos de gravedad. Los vigilantes, atrapados en la cabina y superados en número y armamento, no pudieron evitar que los asaltantes cargaran las sacas de dinero en dos autos de alta gama que los esperaban para la fuga.
Tras concretar el robo en menos de diez minutos, los atacantes huyeron en dirección a la zona rural de Puglia, donde minutos más tarde la policía encontró los vehículos de escape incendiados para borrar cualquier rastro de ADN o evidencia física.
La policía italiana, en colaboración con los Carabinieri, desplegó un operativo cerrojo por tierra y aire utilizando helicópteros para rastrear la zona, pero hasta el momento los autores del golpe permanecen prófugos.
Las investigaciones se centran ahora en las cámaras de seguridad de los peajes y en la posible existencia de un "entregador" que haya filtrado la ruta y el horario exacto del blindado.
Este tipo de asaltos no es extraño en la región de Apulia, conocida por la presencia de bandas especializadas en ataques a transportes de caudales que utilizan tácticas de guerra. Sin embargo, la sofisticación del equipo utilizado y la sincronización de las explosiones sugieren un nivel de profesionalismo que ha puesto en alerta máxima a las autoridades de inteligencia de Italia.
El tránsito en la autopista A14 permaneció interrumpido durante varias horas mientras los peritos en explosivos y balística trabajaban en la zona, dejando a cientos de automovilistas varados en medio de una escena de caos que difícilmente olvidarán.




