Su cuerpo se paraliza a medida que avanza en él la polimiositis, una enfermedad degenerativa e irreversible que debilita los músculos. Ana Estrada dice que no quiere matarse, pero necesita la libertad de decir 'basta' cuando su irreversible enfermedad la obligue a alargar su vida en condiciones insoportables. "Sé que es difícil comprenderlo, pero yo no me quiero morir. Estoy bien atendida y en un momento de mucha plenitud, porque esta campaña me ha llevado a descubrir recursos que no tenía", explicó Ana, de 44 años, que comenzó su iniciativa hace cuatro desde su blog "Ana busca la muerte digna", donde relata su historia. Así puso encima de la mesa el incómodo debate en Perú, país profundamente conservador donde la muerte asistida, tipificada como homicidio piadoso, está criminalizada con hasta tres años de cárcel.