Federico Fico Gutiérrez, el candidato de la derecha, pelea por impedir el sorpasso de Hernández. Su papel durante la campaña no ha sido fácil. Gutiérrez llegó como un candidato por firmas a la carrera presidencial. Jugó la baza de ser un político independiente, alejado de los grandes partidos, pero nunca logró sacudirse la sombra del uribismo. En cuanto ganó las primarias de la coalición de la derecha, el pasado mes de marzo, el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe retiró a su candidato y cerró filas con él. Fico nunca nombra al hombre que ha manejado el poder de Colombia en las últimas dos décadas, que vive sus horas más bajas de popularidad y que, por primera vez desde que comenzó el siglo, ha desaparecido de los focos durante la campaña consciente de que su presencia resta más que suma. Gutiérrez también trata de marcar distancias con el actual presidente, Iván Duque, que llega al final de su mandato con un índice de aprobación mínimo. “Yo soy yo”, suele decir airado cuando lo acusan de continuista. Pero tampoco se monta nunca a la ola del cambio que parece exigir la mayoría: “Lo que está bien, lo mantendremos; lo que está mal, lo mejoraremos”.