Islandia vivió un nuevo episodio volcánico en su suroeste, cuando una fisura de entre 700 y 1.000 metros de extensión en el volcán Sundhnúkagígar comenzó a expulsar lava incandescente y columnas de humo. El fenómeno fue precedido por un intenso enjambre sísmico que, desde primeras horas de la madrugada, dio la señal para activar los protocolos de emergencia




































