Japón sigue buscando una solución para la menguante familia imperial. Tras descartar la posibilidad de que las princesas tengan derechos sucesorios, ahora el Gobierno japonés baraja la posibilidad de que los miembros de la familia adopten hijos varones que aumenten la línea de sucesió. Hijos, eso sí, que hayan nacido en el seno de alguna de las 11 ramas colaterales de la familia imperial, vetadas desde hace años del trono del Crisantemos por la ley.


































