De regreso en la isla griega de Lesbos, donde ya había estado en 2016, el Papa Francisco manifestó que "cuando se rechaza a los pobres se rechaza la paz". Lo dijo en su visita a un centro de refugiados desde el que hizo un llamado global y a Europa en particular a prestar atención a la crisis migratoria del Mediterráneo, "porque es un problema del mundo y está en juego el futuro de todos".
































