Greta Thunberg se ha convertido en algo así como la "bestia verde" en China tras lanzar la voz de alarma por su alto nivel de emisiones de CO2 (el 27% de la tarta global) y urgir "un drástico cambio de rumbo". Las autoridades locales han replicado con una ofensiva mediática en China Daily, que se ha mofado de la activista sueca llamándola "princesa ambiental" y atacándola incluso personalmente: "Aunque dice ser vegetariana, a juzgar por los resultados de su propio crecimiento, sus emisiones de carbono no son precisamente bajas".

































