Al menos 18 personas han perdido la vida como consecuencia de los incendios forestales desatados en el centro–sur de Chile desde el sábado 17 de enero, según las últimas confirmaciones oficiales, aunque las autoridades advierten que esa cifra podría aumentar.
Evacuación y víctimas fatales
Los siniestros han obligado a la evacuación de más de 50.000 habitantes de localidades urbanas y rurales en las regiones de Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, ante el avance imparable de las llamas.
El presidente Gabriel Boric anunció la declaración de estado de catástrofe para estas dos regiones, un mecanismo que permite al Gobierno desplegar recursos adicionales y coordinar apoyo de las fuerzas armadas y servicios de emergencia ante la gravedad de la situación.
Según los reportes, las temperaturas extremas, superiores a los 30 °C —e incluso valores cercanos a los 38 °C en algunas zonas— junto con vientos fuertes han dificultado las tareas de contención y favorecido la expansión de los incendios.
Bomberos, brigadistas y equipos forestales continúan combatiendo múltiples focos activos: alrededor de 14 a 24 incendios simultáneos se registraban el domingo en campos, bosques y cercanías de asentamientos urbanos.
Las autoridades han encontrado a varias de las víctimas fatales dentro de sus viviendas, en áreas fuertemente impactadas por el fuego, lo que refleja la rapidez con que las llamas se propagaron en sectores poblados.
Las autoridades han encontrado a varias de las víctimas fatales dentro de sus viviendas Créditos: REUTERS/Juan GonzalezInfraestructura afectada y respuesta estatal
El avance del fuego ha tenido un impacto significativo en la infraestructura y la vida cotidiana de las comunidades afectadas. Rutas principales quedaron obstruidas por el humo y las llamas, lo que dificultó operaciones de evacuación y acceso de equipos de auxilio.
En la ciudad de Concepción y en localidades como Penco y Lirquén, el fuego se acercó peligrosamente a zonas residenciales e instalaciones clave, obligando al desalojo de centros asistenciales, entre ellos el hospital local, y a la implementación de toque de queda nocturno en algunos sectores para facilitar la labor de emergencia.
Los bomberos voluntarios y profesionales —junto con brigadas especializadas y unidades del Ejército— se encuentran desplegados en puntos críticos, aunque las autoridades reconocen que las condiciones meteorológicas siguen siendo un obstáculo para frenar el avance de las llamas.
El avance del fuego ha tenido un impacto significativo en la infraestructura Créditos: REUTERS/Juan GonzalezEl ministro del Interior chileno, Álvaro Elizalde, señaló que el estado de catástrofe permite restringir ciertos derechos y libertades con el objetivo de limitar los desplazamientos y evitar la aparición de nuevos focos y riesgos adicionales para la población.
Asimismo, los organismos de gestión de emergencias han habilitado albergues temporales en ambas regiones, que alojan a cientos de personas que perdieron sus hogares o fueron evacuadas preventivamente mientras se coordina asistencia humanitaria y logística para atender sus necesidades básicas.
Los incendios forestales de este verano austral se enmarcan en una temporada con condiciones climáticas extremas que han afectado a gran parte del cono sur: altas temperaturas, sequía y vientos intensos han elevado el riesgo de siniestros en vastas zonas rurales y periurbanas.