La inflación anual en el Reino Unido volvió a dar un giro inesperado y se ubicó en el 3,8 % durante julio de 2025, su nivel más alto desde enero de 2024. El aumento estuvo impulsado por el encarecimiento de los vuelos, los alimentos y los servicios, lo que pone en duda una pronta baja de tasas por parte del Banco de Inglaterra.


































