Para los periodistas británicos expertos en la realeza británica, no hay duda de que Isabel II quiso lanzar un gesto de apoyo al duque de York. “Fue su manera de decir: Vale, lo ha hecho muy mal, ha sido un escándalo, pero es mi hijo”, opinaba ayer Jennie Bond, ex corresponsal de realeza para la cadena BBC. “No ocurrió por casualidad”, apuntaba por su parte Peter Hunt, otro veterano periodista especializado en la casa real británica. “Podría haberse sentado con sus parientes, pero se decidió que tuviera ese papel de apoyo a la reina. […] Una cosa es aceptar que asista a la misa en recuerdo de su padre y otra muy distinta darle un papel tan destacado”.