Los silos ucranianos están a rebosar con la recién recogida cosecha de invierno. La recolección de cereales no parece ser el principal problema en un país que, junto a Rusia, sumó alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de trigo en los últimos tres años. La preocupación más urgente es otra: cómo hacer llegar estos bienes básicos a los países que los necesitan. El ejército ruso en el mar Negro y la instalación de minas defensivas por parte ucraniana han paralizado las exportaciones a través de los principales puertos del país. Sucede en Odesa, en Berdiansk o en Mariúpol.































