Emmanuel Macron, blanco de furibundos ataques por su firmeza ante el islam radical y su defensa del laicismo y la libertad de expresión –incluido el derecho a la blasfemia–, ha advertido que Francia seguirá fiel a sus valores y combatirá el fanatismo. Esa fue la respuesta del presidente francés a los insultos del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y a la campaña organizada durante los últimos días, en diversos países musulmanes, para boicotear productos galos como réplica a las caricaturas de Mahoma.
































