Una cifra de muertos aún no determinada, que va de 30 a 50, dejó hoy una serie de motines, al parecer acordados, en las tres principales cárceles de Ecuador, mientras el gobierno avanzó hacia el control de los penales con el uso de la fuerza “para garantizar la seguridad de los detenidos”, según el presidente Lenin Moreno, quien sugirió, sin presentar evidencia, que el correísmo pudo haber estado detrás de los desmanes.



































