Antes que nada, Roberts recordó que esta especie, aunque intimida por su gran tamaño, es inofensiva para los humanos, siempre y cuando no se le ataque. Después, hizo gran hincapié en que los murciélagos gigantes de esta región del país son unos de los vulnerables de todo el planeta, porque con el cambio climático ha visto una importante reducción de sus bandadas y, aunado a las altas temperaturas, los ha obligado a migrar a otras regiones; sin embargo, no todos sobreviven a la cruzada. También reconoció que los problemas con los apagones es que como no están en edad adulta, su capacidad de vuelo es inexperta y, por ende, tienden a estrellarse contra los tendidos eléctricos y los reguladores de alto voltaje provocando cortes generalizados y parpadeos de luz.