La última ola de calor que golpeó a Europa causó unas 2.300 muertes en apenas diez días. El fenómeno afectó a 12 grandes ciudades entre el 23 de junio y el 2 de julio. Así lo señala un estudio publicado este martes por investigadores británicos, que vinculan directamente la mayoría de estas muertes al calentamiento global.


































