Manifestantes irrumpen en el Capitolio para protestar contra el confinamiento frente al coronavirus; poco después, un barbero decide reabrir pese a las órdenes de las autoridades; mientras que en distintas partes de Texas los dueños de un bar, de una tienda de tatuajes y de otra barbería hacen lo mismo. Y todo ello con armas de fuego de por medio.


































