Unas 200.000 personas se congregaron este sábado en Múnich para manifestarse contra el régimen de la República Islámica de Irán, según cifras actualizadas por la policía local.

Unas 200.000 personas se congregaron este sábado en Múnich para manifestarse contra el régimen de la República Islámica de Irán, según cifras actualizadas por la policía local.
La movilización se desarrolló mientras la ciudad alemana alberga la Conferencia de Seguridad de Múnich, que reúne hasta el domingo a líderes y responsables de política exterior de todo el mundo.
Los manifestantes marcharon hacia la emblemática plaza Theresienwiese para exigir la caída del gobierno iraní, tras la sangrienta represión de las protestas registradas en el país en los últimos meses.
En una primera estimación, las autoridades habían calculado la participación en 80.000 personas, pero la cifra fue revisada posteriormente al alza.
En paralelo a la protesta, Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, participó en la conferencia internacional y solicitó al presidente estadounidense Donald Trump que “ayude” al pueblo iraní frente a la represión del régimen.
Muchos manifestantes exhibieron la bandera iraní con el león y el sol, símbolo vigente durante la monarquía hasta 1979, año en que la revolución islámica instauró el actual sistema político. La iconografía reflejó el peso de la diáspora y la diversidad de corrientes opositoras presentes en la movilización.
Irán fue escenario en diciembre y enero de intensas protestas que comenzaron por el alto costo de vida y derivaron en cuestionamientos directos al liderazgo religioso y político. Organizaciones de derechos humanos en el exterior denunciaron miles de víctimas como consecuencia de la represión.
En este contexto, Estados Unidos mantiene abierta la vía diplomática, aunque reforzó su presencia militar en la región con el despliegue de un portaviones y su flota de escolta. Washington también ordenó el envío de un segundo grupo aeronaval como señal de presión estratégica.
La masiva protesta en Múnich evidencia que la crisis iraní trasciende fronteras y se instala en la agenda internacional, en un escenario donde la seguridad global y los derechos humanos vuelven a entrelazarse.




