El argentino Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, no obtuvo los resultados esperados en el primer sondeo de votación para la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El candidato argentino a la Secretaría General de las Naciones Unidas se habría alejado del primer puesto. La posibilidad de una mujer en el cargo y las valoraciones del gobierno sobre el organismo.

El argentino Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, no obtuvo los resultados esperados en el primer sondeo de votación para la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Si bien se trata de un escrutinio no vinculante y alejado por meses de la formalidad que reemplazará a António Guterres, se pudo inferir que la costarricense Rebeca Grynspan avanzó en la contienda.
Por encima de Grossi y de la chilena Michelle Bachelet, Grynspan se adelantó parcialmente hacia la posibilidad de convertirse en la primera mujer en el cargo y el primer ciudadano de un país centroamericano en hacerlo.
En el marco de las leyes implícitas de la ONU de la rotación por continente, este sería el turno de Latinoamérica. A este ítem se le sumaría una nueva temática de discusión entre un importante cúmulo de representantes: “es el tiempo de las mujeres”.
A este escenario de ventaja y desventaja simultánea para el candidato argentino se le suma la posición del gobierno al cual no representa, pero del cual cuenta con apoyo y del cual también porta su nacionalidad.
Joaquín Bernardis, miembro del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), habló en CyD Litoral sobre el contexto de la campaña por la Secretaría General y también brindó declaraciones en relación al detalle del gobierno argentino.
Bernardis comentó que existe una “contradicción”, ya que conviven un “Rafael Grossi, alguien buscando posicionarse como líder de la ONU, y un Javier Milei, que incluso se ha filtrado que hasta hasta hace unos meses Argentina le debía dinero y la cuota de miembro a la ONU”.
A este escenario sumó el hecho de que se ha retirado recientemente al país de la Organización Mundial de la Salud por ejemplo. “Algo muy similar a la primera presidencia de Trump”, agregó.
“Grossi tampoco se quiere pegar demasiado al gobierno argentino por esta cuestión de la mirada que tiene Milei sobre la ONU”, valoró en base a las declaraciones públicas que ha hecho el candidato.
Esta convivencia de posturas queda en evidencia por el contraste de la comunicación diplomática del mileismo en otras categorías como la relación directa con los países de la región que comparten líder del mismo espectro ideológico y con Estados Unidos e Israel.
Existe un apoyo formal y explícito en las declaraciones, pero no una verborragia característica del actual gobierno argentino, contemplando la significancia de que un argentino alcance el cargo máximo de la ONU. Una postura similar al último periodo del papado de Francisco, más “diplomático” y “seco” que el de la campaña de 2023 y primeros meses.
Previo al primer sondeo, Bernardis había indicado que esta “contradicción” era “muy similar a lo que le sucede a Michelle Bachelet. Chile está entrando en la misma sintonía, siempre ha apostado al multilateralismo y José Antonio Kast ya marcó su primera decisión quitándole el apoyo a Bachelet como secretaria general”.
Cómo fue el primer sondeo
Se trata de una única votación en la que los 15 integrantes pueden expresar si alientan (encourage), desalientan (discourage) o no tienen opinión (no opinion).
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